Sin lugar a dudas la respuesta es un SI.

El ejercicio no solamente interviene en la prevención de la artrosis, sino que también reduce la velocidad de progresión de la misma

El beneficio se debe: en parte a un efecto directo del ejercicio (que fortalece estructuras), y en parte a que permite mantener a raya a ciertos factores agresivos para las articulaciones (como el sobrepeso y la inestabilidad).

Existen varios estudios científicos que avalan el uso del ejercicio como forma de reducir el dolor y mejorar la movilidad de las personas con artrosis de rodilla, y se recomienda como parte del tratamiento primario de la enfermedad el contar con un programa personalizado de fortalecimiento.

Los ejercicios mas recomendados son aquellos que fortalecen al cuádriceps, pero no debemos olvidar a los músculos estabilizadores de la cadera, ejercicios de coordinación neuromuscular y al ejercicio aeróbico.

No está demostrado que un tipo de ejercicio sea superior a otro, sino que es tarea del médico tratante elegir cuál se adecua mejor a las necesidades y posibilidades de cada paciente teniendo en cuenta sus particularidades y recursos.

Citando al colegio americano de medicina del deporte (ACSM) «exercise is medicine»